La única pregunta que me salto a penas quise escucharme fue... ¿Qué estoy esperando? ¿Qué carajo estoy esperando?
Se la respuesta, pero decirla en voz alta, sería como poner el dedo en la llaga, y no tengo ganas de que me duela.
Callar engañar, como si el no decir te evitara el dolor. ¿Pero que pasa cuando viene de la consciencia, cuando nos hablamos a nosotros mismos? Que es casi siempre.
Cómo se evita el dolor.
Cómo se evita no estar solo.
Cómo se evita esta tristeza.
Cómo hago.
Tengo tantas ganas de llorar, de llorar a los gritos. Que me quede seca, sin una lagrima más.
Pero no puedo.
Hasta lo intento, y no puedo.
Estoy cansada ya... muy cansada...
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"Lastima que tus noches tengan 24 hs."
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