14/01/11

Almuerzos.

En el restaurante de los cronopios pasan estas cosas, a saber que una fama pide con gran concentración un bife con papas fritas, y se queda deunapieza cuando el cronopio camarero le pregunta cuántas papas fritas quiere.
      -¿Cómo cuántas? - vocifera el fama-. ¡Usted me trae papas fritas y se acabó, qué joder!
      -Es que aquí las servimos de a siete, treinta y dos o noventa y ocho - explica el cronopio.
El fama medita un momento, y el resultado de su meditación consiste en decirle al cronopio:
      -Vea, mi amigo, váyase al carajo.
Para inmensa sorpresa del fama, el cronopio obedece instantáneamente, es decir que desaparece como si se lo hubiera bebido el viento. Por supuesto el fama no llegara a saber jamás dónde queda el tal carajo, y el cronopio probablemente tampoco, pero en too caso el almuerzo dista de ser un éxito.




Julio Cortázar. "Papeles inesperados".


Maravillada.

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